FESMC UGT Andalucía exige ayudar al sector comercial andaluz a afrontar las consecuencias de la pandemia

FESMC UGT Andalucía exige ayudar al sector comercial andaluz a afrontar las consecuencias de la pandemia

Este martes, 17 de noviembre, el secretario general de FESMC-UGT Andalucía, Eduardo Carrillo, junto con el secretario sectorial de Comercio de FESMC-UGT Andalucía, José Luis García Chaparro, ante la coyuntura que tiene el sector comercial andaluz tras la crisis sanitaria generada por la Covid-19, han ofrecido una rueda de prensa para presentar sus propuestas sindicales para el pequeño y mediano comercio en nuestra tierra. Dichas propuestas fueron trasladadas este jueves por escrito a la Consejería de Presidencia, Administraciones Públicas e Interior de la Junta de Andalucía y según el secretario general de FESMC UGT Andalucía, "han caído en saco roto. El diálogo social con la Junta está muerto y roto".

17/11/2020 |

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Eduardo Carrillo ha señalado que “el Acuerdo para la Reactivación Económica de Andalucía se ha quedado en papel mojado. Acuerdan con los empresarios e informan a los sindicatos, sin darnos oportunidad de aportar nada. La Junta  ha firmado este lunes con los empresarios un acuerdo para autónomos y no sabemos si garantiza la estabilidad del empleo. No han desarrollado ni una medida de lo firmado en el acuerdo de Reactivación. Las ayudas deben estar ligadas al mantenimiento del empleo, el comercio no se sostiene, llevamos 4 meses pidiendo ayudas para comercio y hostelería porque es donde se está cebando está pandemia”

Según el dirigente sindical, “la Junta tiene que escucharnos, representamos a los trabajadores, estamos condenados a entendernos, porque se están quedando muchas familias detrás”.

Entres las medidas propuestas, Eduardo Carrillo ha destacado que el sector comercial andaluz representa más de un 11% del PIB de la Comunidad Autónoma, estando compuesto por más de 137.000 empresas, que ocupan a 524.256 personas (375.957 por cuenta ajena y 148.299 como personas autónomas), con un volumen de negocio que supera los 93.000 millones de euros. El 97,5% de las empresas, 134.033, tienen su sede social en Andalucía; de éstas, 68.925 no tienen personas asalariadas, 61.650 tienen entre 1 y 9, 3.311 entre 10 y 99, y solo 237 100 o más personas en plantilla. En definitiva, un tejido empresarial compuesto en un altísimo porcentaje por PYMEs y microPYMEs, que generan más de dos terceras partes del empleo del sector.

La principal y más efectiva ayuda que puede ofrecer la Junta de Andalucía al pequeño y mediano comercio para su supervivencia en medio de la pandemia de la COVID-19 es paralizar y anular todas las medidas tendentes a la desregulación del sector puestas en marcha por el actual gobierno de la Junta de Andalucía, especialmente en materia de apertura de domingos y festivo y ZGAT. Estas medidas desregulatorias benefician a las grandes superficies comerciales en detrimento del pequeño y mediano comercio, ya que en su mayoría está compuesta por autónomos que no pueden alargar su jornada de trabajo para competir con las grandes superficies.

Otra de las medidas necesarias es el apoyo mediante subvenciones para que las/os autónomas/os del pequeño y mediano comercio puedan hacer frente al pago del Ayudas al pago del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

Según FeSMC, también debería incluirse en un plan de rescate al pequeño y mediano comercio, las ayudas al alquiler, que junto al RETA supone una parte importante de los gastos fijos de los establecimientos comerciales andaluces.

Una medida que desde la Junta de Andalucía debería impulsar, en coordinación con la Federación Andaluza de Municipios y Provincias, es la bajada de tasas municipales para el pequeño y mediano comercio.

Una medida más estructural, es potenciar las ayudas a la modernización del sector con apoyo y asesoramiento a las micropymes comerciales andaluzas, sobre todo en el comercio digital. Las medidas puestas hasta ahora muchas veces no llegan a las micropymes por la complejidad burocrática del proceso.

Según han señalado “es un profundo error del Gobierno andaluz, aún más en esta coyuntura, optar por la ruptura de consensos y por la desregulación del sector, que impacta negativamente sobre más de 130.000 empresas de pequeño y mediano comercio, sobre la cohesión territorial, sobre la vida de barrios y pueblos, sobre la cantidad y calidad de empleo - reiteramos, más de 500.000 andaluces y andaluzas- y, en definitiva, sobre la sostenibilidad de un modelo de comercio mediterráneo y de proximidad”.

“Entendemos que la apuesta del Gobierno andaluz debe ser justamente la contraria: La regulación del sector, como mecanismo de equilibrio y sostenibilidad. Eliminando aquellos espacios jurídicos que permitan por parte de los grandes formatos generar situaciones de consumismo. No nos referimos tan solo a la regulación de los horarios comerciales, que entendemos pieza clave para la ordenación del comercio, sino también a medidas para impulsar equilibrios (jurídicos, fiscales, laborales, normativos…) entre los formatos tradicionales, de tamaño diverso, que componen nuestro tejido comercial y los formatos disruptivos (nuevos, grandes y foráneos). Proteger nuestro comercio pasa por equilibrar las reglas de juego de quienes irrumpen y compiten sin esas mismas reglas.

HOSTELERÍA Y EL TURISMO

Con respecto al impacto de las nuevas medidas de restricción, sumadas al tiempo que llevamos de pandemia comentar que dentro del sector turístico hay enormes diferencias entre las estructuras y posibilidades de los diferentes centros y actividades.

“En su inmensa mayoría, bares, pubs, discotecas y restaurantes suelen ser pequeños negocios unipersonales, regentados por un único propietario y cuyo funcionamiento es de carácter predominantemente familiar. Hay otro rango de establecimientos que pertenecen a autónomos societarios y otras variedades de pequeñas sociedades.El alquiler es uno de los mayores problemas a los que se enfrentan este tipo de pequeños establecimientos, ya que en relación con el volumen de negocios, les supone un porcentaje muy alto en sus costes, que además deben seguir pagando durante todo este tiempo en que su actividad se está viendo mermada o directamente impedida”.

“Es donde más precarización está el empleo dentro de nuestro sector, donde más se utiliza la contratación temporal, a jornadas inferiores a las efectivas, etc.…, todo esto venía sucediendo en las vacas gordas, por lo que como se puede imaginar todo ha empeorado para los trabajadores”, han señalado.

“En el sector hotelero también se dan enormes diferencias entre pequeños y grandes establecimientos y empresas. En la mayoría de los casos, incluso empresas de peso, el problema del alquiler está suponiendo que estén decidiendo finalizar los contratosde explotación”.

“Durante esta pandemia, desde el sector no hemos parado un segundo para ayudar a los trabajadores y trabajadoras del sector, las ayudas de los expedientes de fuerza mayor han servido, pero estamos viendo como muchas empresas están aprovechando la coyuntura para “hacer limpieza”, reducir plantillas, empeorar las condiciones de trabajo o directamente cerrar, para centrarse en inversiones que han realizado en otros países”.

Es importante, a la hora de tomar decisiones de restricción de actividades, que si bien necesarias, pueden ocasionar serios daños para nuestra economía por lo que sería deseable que de manera simultánea se establecieran canales de ayuda para paliar el impacto.

Los módulos, para los autónomos, o las cuentas trimestrales que deben presentar los autónomos societarios y las pequeñas empresas, junto con la presentación de gastos fijos obligados como es el alquiler del local, pueden servir de referencia para evaluar el grado de peligro que corren y por tanto la prioridad en la percepción de las ayudas y su cuantía. Por supuesto que estas ayudas o cualquier otra destinada a ayudar a las empresas deben ir condicionadas de manera directa con un compromiso de continuidad de la actividad y de los contratos de sus trabajadores y trabajadoras.

FeSMC ha solicitado una mesa técnica de crisis, dentro de la mesa de turismo, para hacer, entre todos los agentes económicos y sociales un seguimiento conjunto y haber tenido ya adelantado ese trabajo conjunto tan necesario en estos momentos para nuestro sector.