La luz, el gas y los alimentos elevan gravemente la inflación en plena ola de frio, de contagios y de restricciones a la movilidad

La luz, el gas y los alimentos elevan gravemente la inflación en plena ola de frio, de contagios y de restricciones a la movilidad

Según los datos oficiales hechos hoy públicos por el INE, la economía andaluza ha iniciado el año con manteniendo constantes los precios con respecto al nivel alcanzado en diciembre de 2020, igual que en el conjunto del Estado (0,0%). A pesar de ello, Andalucía obtiene una tasa interanual de inflación del 0,6%, una décima por encima de la estatal (0,5%) y lo que resulta más grave, 9 décimas por encima de la tasa interanual registrada el mes pasado (-0,3%).

12/02/2021 |

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Por grupos, Vestido y calzado (-16,1%), en pleno periodo de rebajas, junto con Ocio y cultura, dado el abaratamiento del precio de los paquetes turísticos, y Menaje (-0,3%) han sido los únicos grupos con descensos de precios. Por el contrario, Vivienda (4,6%), consecuencia de la subida en la factura eléctrica y en el gas, acompañado de Transporte (1,7%), como siempre afectado por el incremento en el coste de los carburantes y los Alimentos y bebidas no alcohólicas, han sido los grupos con incrementos de precios más importantes en este arranque de año.

A su vez, en términos interanuales, solo han descendido los precios en los grupos Comunicaciones (-3,5%), Transporte (-2,8%) y Ocio y cultura (-0,1%). En sentido contrario, los mayores incrementos de precios fueron los dados en Vivienda (5,0%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (1,5%)  y Vestido y calzado (1,0%).

Por provincias, durante el mes de enero, los precios se redujeron en cuatro de ellas: Granada (-0,5%), Jaén (-0,3%), Almería (-0,3%) y Huelva (-0,2%). Por el contrario, los únicos incrementos se dieron en  Málaga (0,2%) y Sevilla (0,1%). En Cádiz y Córdoba se mantuvieron constantes (0,0%).

A lo largo del último año, los precios se incrementaron en las ocho provincias andaluzas, siendo los aumentos más destacados los registrados en Málaga (0,8%), Jaén y Cádiz (ambas 0,7%), mientras que en Almería, Granada y Huelva (las tres 0,5%), se dieron los menores encarecimientos de precios con respecto a enero de 2020. De esta forma, las diferencias interprovinciales se incrementan levemente con respecto a las dos décimas del mes de diciembre y se sitúan en tres.

En cuanto a los alimentos, en el primer mes del año, las legumbres y hortalizas frescas (12,5%) de forma desmesurada, junto con el agua mineral, refrescos y zumos (5,5% y el pescado (4,4%), han registrado los mayores incrementos de precios. En sentido contrario, debemos reseñar el abaratamiento de los aceites y grasas  y la carne de porcino (ambos -0,9%).

En términos interanuales, las legumbres y hortalizas frescas (7,2%), el agua mineral, refrescos y zumos (6,9%) y el azúcar (5,1%) han sido los productos más inflacionistas. En cuanto a los descensos de precios, las patatas y sus preparados (-2,3%), los aceites y grasas (-2,0%) y la carne de porcino (-1,9%), fueron los alimentos con bajadas de precios más significativas.

Los carburantes, en sus distintas modalidades, vieron nuevamente incrementados sus precios durante el pasado mes de enero. El diesel, por ejemplo ha pasado de 1,082 € al finalizar el pasado año, a terminar enero en torno a 1,113 €, el valor más bajo de todo el mes.

El Euribor a un año, por octavo mes consecutivo, vuelve a reducirse y se sitúa en -0,505. De esta forma, continúa por debajo del que se registrara en enero de 2020 cuando marcó un -0,253. Por lo tanto, las revisiones de las cuotas de los préstamos hipotecarios continúan siendo a la baja y siendo cierto respiro para las dañadas economías domésticas andaluzas.

El recibo de la luz ha vuelto a ganar peso en la actualidad política, situándose en el centro de la mesa de debate. A pesar de la estabilización del precio en la segunda mitad del mes de enero, lo cierto es que no es de recibo que se aproveche una ola de frio histórica como Filomena para encarecer el precio de la electricidad. Más allá de los esfuerzos que pueda haber llevado a cabo el Gobierno Central, la opacidad sigue siendo la principal característica de un precio de la energía eléctrica que, para la inmensa mayoría de los trabajadores, resulta incomprensible.

Como es habitual, la llegada de un nuevo año natural vuelve a traer consigo el encarecimiento del precio de algunos de productos cotidianos en el día a día de las familias trabajadoras  y que ya comienzan a tener repercusión en el IPC de enero. Entre ellos destacamos: un incremento en el gas natural (6%); el aumento del IVA (21%) de los refrescos azucarados o los 2-3 euros que subirá la cuota mensual de alguno de los más comunes servicios de telefonía y comunicación. De igual forma, es preciso mencionar aquí también la subida de 3 puntos en el IRPF de las rentas altas; el de 1 punto en el Impuesto de Patrimonio; de hasta un 5% en el de Matriculación de Vehículos o el aumento entre el 0,9% y el 1,8% de las pensiones y del 1,8% del IMV. En sentido contrario, encontramos un leve descenso medio del 0,11% en los peajes, así como un mantenimiento fijo del precio de la mayor parte de los billetes de RENFE; de la bombona de butano y, desgraciadamente, también del SMI.

En definitiva, los precios, aunque por debajo de la tasa histórica de control de inflación (2%) y en el menor nivel de los últimos tres años, han experimentado un repunte injustificable durante los últimos días, dejando atrás las tasas negativas registradas durante la mayor parte de 2020. Además, especialmente preocupante es que este incremento del nivel general de precios se sustente en productos de primera necesidad para las familias trabajadoras andaluzas como pueden ser la electricidad, el gas natural, el combustible o los alimentos, más aún si cabe se hemos tenido que hacer frente a una ola de frío histórica y que además, se nos recomienda estar en casa para hacer doblegar la curva de contagios de coronavirus.

Desde que allá por marzo del pasado año se decretara el Estado de Alarma y las primeras medidas para hacer frente a la pandemia, lo cierto es que el poder adquisitivo de la clase trabajadora andaluza no ha dejado de verse minorado. Durante todo este tiempo, desde UGT Andalucía hemos tenido como objetivo fundamental intentar que por una vez, la crisis económica generada por el Coronavirus no sea costeada por los trabajadores.

Pero todo el esfuerzo hecho hasta ahora por hacer invernar la economía y por salvaguardar los puestos de trabajo, no habrán servido para nada si desde los distintos Gobiernos se toma como excusa la dificultad del momento actual para no acometer las medidas sociales que exigimos. Precisamente, son esas dificultades por las que atravesamos las que hacen que implantar un escudo social fuerte sea una imperiosa necesidad.

Siendo concretos, a juicio de nuestro Sindicato, fortalecer el poder adquisitivo de la ciudadanía andaluza, hacer que los salarios recuperar la cuota de participación perdida en el PIB e incrementar el nivel general de calidad de vida pasa por la inmediata derogación de las dos últimas y tan lesivas Reformas Laborales; por continuar con la senda de incremento del SMI tal como se comprometió España en la firma de la Carta Social Europea; así como por seguir dotando de dignidad las Pensiones y el conjunto del Sistema Público de Prestaciones.