Los salarios acusan los primeros efectos de la crisis sanitaria y descienden en el primer trimestre con respecto al final de 2019

Los salarios acusan los primeros efectos de la crisis sanitaria y descienden en el primer trimestre con respecto al final de 2019

El coste laboral de las empresas andaluzas se situó en 2.263,31 € por trabajador y mes en el primer trimestre de 2020, con un incremento del 2,3% respecto al mismo periodo de 2019. El coste salarial por trabajador y mes sube un 2,1% interanual y se establece en 1.643,75 € de media en Andalucía.

16/06/2020 |

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Por su parte, los otros costes también crecen en los últimos doce meses, en este caso un 2,8%, situándose en 619,56 € por trabajador y mes. En este apartado se incluyen las cotizaciones obligatorias, las percepciones no salariales y las subvenciones y bonificaciones. Por sectores, con respecto al primer trimestre del pasado año, los costes salariales se incrementaron en los servicios y en la construcción  y se redujeron en la industria.

En cuanto al tiempo de trabajo, la jornada pactada, durante el primer trimestre del año, se incrementó con respecto a las 145,9 alcanzadas el cuarto trimestre del pasado año hasta las 146,5 horas mensuales, siendo efectivas 127,1 de ellas y no trabajadas 20 horas. Por su parte, las horas extras realizadas por trabajador al mes se mantuvieron constantes en las 0,6 horas que ya se registraron el trimestre pasado.

Finalmente, se constataron 11.951 vacantes, el 11,60% de las registradas en el conjunto del Estado. En cuanto a los motivos argumentados por las empresas que aseguran no tener vacantes, el 93% de ellas aseguran que es por no necesitar más trabajadores y solo el 3,3% de ellas alegan un elevado coste de contratación.

 

RESULTADOS DETALLADOS:

Andalucía se sitúa por detrás de la media estatal en los tres indicadores. No obstante, la brecha vuelve a reducirse dado que, por segundo trimestre consecutivo, las tres tasas interanuales andaluzas han sido superiores a las obtenidas para el conjunto del Estado.

A pesar de ello, las diferencias entre el norte y el sur de la península continúan siendo más que evidentes: los costes laborales más elevados se registran en las regiones más al norte, junto con Madrid, mientras que las CC.AA. más al sur  ocupan los escalones más bajos.

Si lo que comparamos ahora es la evolución anual de estos costes laborales, la situación relativa de nuestra Comunidad Autónoma, con respecto a la media estatal y a las regiones con mayor coste, vuelve a mejorar de manera importante, manteniéndonos entre las Comunidades Autónomas con mayor incremento interanual de los costes laborales.

De esta forma, la subida del 2,3% obtenida en Andalucía solo ha sido inferior a los incrementos del 3,1% de Castilla-La Mancha y del 2,4% de la Comunidad Foral de Navarra. Además, la distancia con respecto al crecimiento medio del conjunto del Estado (0,8%) se sitúa ya en un punto y medio a nuestro favor.

Si observamos la evolución de los costes salariales en los últimos años podemos constatar como siguen una muy clara tendencia cíclica. De esta manera, se mantiene que los trimestres impares son los que menor coste salarial registran mientras que los pares obtienen los más elevados. Sin duda, el abono sin prorratear de muchas pagas extras es el principal motivo que provoca esta particularidad.

Si descendemos a nivel sectorial comprobamos que los mayores salarios se dan en el sector industrial (1.795,54 €), superando en 62 € los del sector de la construcción (1.733,10 €) y en casi 180 € los de los servicios (1.615,72 €). A pesar de ello, los costes salariales en la industria andaluza decrecieron un 4,37% en el último año. Por el contrario, en la construcción y en los servicios se incrementaron, en este caso, en un 7,09% y en un 2,80% respectivamente.

En lo relativo al tiempo de trabajo, durante el primer trimestre de este año se han incrementado, levemente, las horas pactadas y las pagadas y, en mayor medida, las no trabajadas. Únicamente las horas efectivas se han reducido con respecto al primer trimestre de 2019, en este caso en 3,6 puntos porcentuales. Por su parte, las horas extras trabajadas se han mantenido constantes.

Finalmente, en cuanto a las vacantes registradas, Andalucía cuenta con un total de 11.951 vacantes, el 11,6% de las del conjunto del estado, lo que nos hace ocupar la tercera posición en la clasificación de las CC.AA. con mayor número de vacantes, solo por detrás de la Comunidad de Madrid y Cataluña, aunque muy distanciadas de ellas dos. En una posición también elevada se sitúan la Comunidad Valenciana, País Vasco y Castilla y León, mientras que La Rioja, Cantabria y la Región de Murcia se mantienen en la zona más baja, en el caso de La Rioja por debajo incluso del medio millar de vacantes.

A su vez, entre los motivos alegados por las empresas que aseguran no tener vacantes en sus plantillas, en Andalucía, prácticamente la totalidad de ellas alegan deberse a no necesitar más empleados, concretamente el 93%, porcentaje que se incrementa cuatro décimas con respecto al del trimestre anterior (92,6%). Por el contrario, únicamente un 3,3% afirman no contar con vacantes por el elevado coste de contratación, proporción 1,2 puntos menor que la que se daba en el cuarto trimestre del pasado ejercicio económico (4,5%).

Estos porcentajes son bastante parecidos a los obtenidos en el conjunto del Estado, donde el 94% de las mismas afirman no necesitar más trabajadores y solo un 3,4% de ellas se escudan en lo elevado de los costes de contratación.

En definitiva, parece evidente que los efectos que la crisis sanitaria originada por el coronavirus está teniendo sobre el conjunto de la economía andaluza no se han visto reflejados, en gran medida, sobre la encuesta de costes laborales del primer trimestre del año ya que, el Estado de Alarma, fue declarado a mediados de marzo. Únicamente la reducción de las horas efectivas y el consiguiente incremento de las no trabajadas haya sido el único efecto destacado de los primeros quince días de Estado de Alarma sobre este indicador sociolaboral.

Pero tampoco podemos dejar de destacar que los incrementos en los costes salariales, registrados en términos interanuales, son una muestra evidente de que, hasta el estallido de la pandemia, se estaban empezando a hacer bien las cosas y que medidas como el incremento del Salario Mínimo Interprofesional estaban teniendo efectos positivos para la mejora del poder adquisitivo del conjunto de la clase trabajadora. Por lo tanto, ahora que la recuperación de la economía es una prioridad, ahora que parece que la enfermedad estás medianamente controlada y que se avanza, sin sobresaltos, en el proceso de desescalada hacia la "nueva normalidad", no debemos de olvidarnos de cuál era el camino y de, por lo tanto, cuál debe ser el principio orientador del proceso de reconstrucción: no dejar a nadie atrás, asegurar los puestos de trabajo y salvaguardar el poder adquisitivo de los trabajadores.