UGT Andalucía por el derecho al trabajo de las personas con discapacidad

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UGT Andalucía por el derecho al trabajo de las personas con discapacidad

Cada 3 de diciembre se celebra mundialmente el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. En UGT Andalucía somos conscientes de que los derechos fundamentales constituyen una de las principales herramientas de organización y dirección de la vida social, tal vez la principal, pero no basta con ejercer los derechos, sino que además hace falta cambios sociales y dentro de ellos, cambios en la forma de percibir y aceptar a las personas como tales y su espacio en la sociedad. Por tanto, la integración laboral de las personas con discapacidad hay que abordarla desde un marco de derechos.

01/12/2017 |

La discapacidad es una realidad que forma parte de nuestra  sociedad, por ello, es importante que seamos conscientes y contemplemos  apoyos y adaptaciones necesarias, que hagan  que  las  personas con capacidades diferentes pueda ejercer sus derechos y que no nos dediquemos a  ponerles trabas, barreras y todo tipo de limitaciones, que no les permiten desarrollarse como personas.

La ciudad es un entorno donde desarrollamos nuestra vida cotidiana, y en donde nos encontramos  la mayoría de las barreras y los  impedimentos que limitan nuestra autonomía, nuestro bienestar y nuestra capacidad de elección, limitan libertades tan fundamentales como derecho a la participación, a la cultura, a las actividades recreativas o deportivas, a la información, y como no, al empleo, entre otra muchas más. Por ello,  la desigualdad existente  no se debe tanto a las limitaciones funcionales de la persona con discapacidad, sino a la  existencia de un entorno excluyente.

En este sentido, el 4 de diciembre termina el plazo que el RDL 1/2013 establece en su disposición adicional tercera  para llevar a cabo los ajustes razonables que garanticen unos niveles mínimos de accesibilidad en los espacios y edificios existentes antes del 2010. Los que se construyeron con posterioridad a esa fecha ya deben reunir todos los requisitos que normativamente están establecidos. Por tanto, y en aplicación de esta normativa,  los equipamientos, los servicios y los espacios son más cómodos, más seguros, más fáciles de usar y promueven  la autonomía de las personas, propicia  un entorno accesible y una mayor calidad de vida.

El empleo es una herramienta fundamental para fomentar la autonomía de las personas y su participación en la comunidad, y por supuesto también para las personas con discapacidad, que particularmente se han visto y se ven afectadas por el complicado contexto económico que vivimos en la actualidad.

Las personas con discapacidad se encuentran con una diversidad  de situaciones discriminatorias tanto en el  acceso y como en la permanencia en el mercado laboral, como  son:

- Formación reglada y no reglada no adaptada a sus  necesidades, que les conlleva a un nivel educativo y una cualificación  profesional  baja.

-  Actitud inicial negativa de una parte de los y las empleadoras o de los responsables de recursos humanos, que revela un prejuicio inicial hacia las capacidades potenciales de la persona con discapacidad o una serie de atribuciones, estereotipos e ideas falsas preconcebidas (baja capacidad de aprendizaje, escasa polivalencia, difícil reciclaje, altos costes por la adaptación de lugares y puestos de trabajo, etc.), que conlleva a  un alto índice de desempleo.

-  Dificultades en los espacios urbanos, transporte, medios, recursos, documentación informativa, centros de trabajo, etc.      

- Incremento de discriminaciones  cuando avanza la edad de las personas con discapacidad.

- Las mujeres con discapacidad  tienen menos posibilidades que los hombres de encontrar trabajo y más probabilidades de sufrir violencia y acoso sexual.

A todo esto se le suma, que la precariedad laboral  conlleva un continuo empeoramiento de las condiciones de trabajo que en  numerosas ocasiones trae consigo el agravamiento de discapacidades,  la aparición de enfermedades y como no a accidentes laborales, que por desgracia pueden llevar a ser  mortales.

Por ello, es necesario que todos y todas nos revelemos contra esta situación y exijamos que se pongan medidas necesarias para conseguir un trabajo seguro  y que se realicen las adaptaciones y los ajustes razonables cuando sean necesarios en los puesto de trabajo para que todas las personas, sobre todo las personas con discapacidad, y por tanto, se propicie  un mercado laboral igualitario, inclusivo y sin riesgos. Además los poderes públicos están obligados a realizar todos los esfuerzos para garantizar a los ciudadanos y ciudadanas con discapacidad el pleno ejercicio de sus derechos, entre los que se encuentra el derecho al trabajo y que todas las medidas planificadas y aprobadas sean puestas en marcha con la dotación necesaria tanto de recursos económicos como materiales, infraestructuras y por supuesto equipos de trabajo que hagan posible que tantos y tantas personas con discapacidad tengan su oportunidad de acceso al mercado laboral y puedan ejercer –como el resto- la plena ciudadanía.

UGT Andalucía  viene dedicando una atención singular a las personas con discapacidad  y a sus asociaciones, siendo objeto de trabajo permanente de la Secretaría de Políticas Sociales y Seguridad Social  la cooperación a favor de los derechos de las mujeres y hombres que sufren algún tipo de discapacidad.

Para ello, nuestros esfuerzos van dirigidos, por un lado a garantizar unas condiciones laborales dignas para los trabajadores y trabajadoras con discapacidad, apostando por unos entornos y centros de trabajo accesibles y, por otro, a promover los mecanismos necesarios para hacer efectivo su acceso y permanencia en el empleo mediante nuestras herramientas principales como son: la negociación colectiva y la acción sindical.