Importante incremento en la destrucción de empresas andaluzas: 246 echaron el cerrojo en mayo

Importante incremento en la destrucción de empresas andaluzas: 246 echaron el cerrojo en mayo

Estas casi 250 empresas, suponen un incremento de casi un 30% (29,47%), con respecto a las disueltas el mes pasado (190) en un mes en el que, a nivel estatal, el dato también se incrementó, aunque en menor medida (14,50%).

11/07/2017 |

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El quinto mes del año concluyó con el cierre de 246 nuevas empresas andaluzas. Estas casi 250 empresas, suponen un incremento de casi un 30% (29,47%), con respecto a las disueltas el mes pasado (190) en un mes en el que, a nivel estatal, el dato también se incrementó, aunque en menor medida (14,50%). De esta forma, en el conjunto del Estado, el número de sociedades disueltas fue de 1.508 por lo que, 16 de cada 100 de las empresas disueltas son andaluzas, un porcentaje superior al registrado el mes pasado (14,5%).

Si observamos la comparativa interanual, los datos son más negativos. De esta forma, con respecto a mayo de 2016, el número de sociedades disueltas en Andalucía ha sido un 11,3% mayor a la cifra registrada por aquel entonces. Para el conjunto del Estado (11,5%), el incremento se ha situado dos décimas por encima del registro andaluz.

En lo que a las empresas creadas se refiere, en nuestra región vieron la luz 1.435 de las 8.783 que lo hicieron en el Estado, lo que supone un 16,34%. En Andalucía, el número de sociedades creadas en mayo de 2017 fue bastante superior que las que se alcanzaron el mes pasado (1.274). En el conjunto del Estado, dicha cifra fue también mayor a las 7.788 empresas creadas en abril.

En datos interanuales, en esta ocasión salimos mucho más favorecidos ya que, en Andalucía, el número de empresas creadas fue un 1,2% superior a las que se registraron en mayo de 2016. Para el conjunto del Estado, el descenso anual en la creación de empresas fue de un 0,3%, muy lejos por lo tanto del crecimiento andaluz.

En cuanto al capital medio suscrito por las empresas creadas, la media andaluza ha pasado a situarse por encima  de la estatal, además de manera importante. Mientras que nuestras empresas creadas suscribieron 67,25 millones de euros, dando lugar a valor medio de 46.862 euros por empresa, en el caso estatal el capital medio suscrito por empresa creada ha sido de 45.829 euros, es decir, más de 1.000 euros por debajo.

Por último, en el análisis provincial, destaca el hecho de que Málaga (473) y Sevilla (329) continúan liderando los proyectos empresariales iniciados con un 55,89% de los mismos. En sentido contrario, Huelva (65) y Jaén (49) vuelven a ser las provincias con menor creación de empresas.

En lo que a las empresas disueltas a nivel provincial se refiere, también en este apartado Sevilla y, en mayor medida Málaga (46 y 95 respectivamente), vuelven a situarse en las dos primeras posiciones mientras que Jaén (7) y Huelva (9) fueron, nuevamente, donde menor número de empresas se disolvieron durante el pasado mes de mayo.

Con los datos de hoy, la cifra de empresas andaluzas que han sido incapaces de continuar haciendo frente a la crisis económica asciende ya a 34.461. Además, lo más preocupante es que no hemos sido capaces de afianzar la menor destrucción de empresas registrada hace un mes sino que, lejos de ello, mayo ha supuesto un importante incremento en las mismas.

El delicado momento que atraviesa le economía andaluza provoca que, el cierre de casi 250 proyectos empresariales sea un lujo que no nos podemos permitir. No podemos pasar por alto que, la mayor parte de las empresas obligadas a cerrar son pymes que no logran superar su cuarto o quinto año de vida. La reducida vida de muchas de nuestras empresas se está convirtiendo en un problema crónico que nuestros dirigentes no están sabiendo acometer ni, mucho menos, darle solución a corto plazo.

Cada vez que una empresa andaluza cesa su actividad económica decenas de familias andaluzas pasan a incrementar las listas del paro. Es tremendamente complicado que seamos capaces de llevar a cabo el importante proceso de generación de empleo estable que venimos exigiendo si, en primer lugar, no somos capaces de mantener y mejorar la calidad de los puestos de trabajo que ya existen.