Las políticas neoliberales eternizan la brecha entre norte y sur

Las políticas neoliberales eternizan la brecha entre norte y sur

El anunciado proceso de convergencia entre Comunidades Autónomas, lejos de convertirse en una realidad, cada vez se parece más a un sueño inalcanzable, al menos con las actuales políticas socioeconómicas y laborales. La enorme mayoría de las CCAA que hace nueve años tenían un PIB per cápita inferior a la media estatal en la actualidad, no solo no han mejorado su posición relativa, sino que han visto empeorada su situación.

13/05/2019 |

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Una vez más, Andalucía se sitúa entre las siete Comunidades o Ciudades  Autónomas que, estando por debajo de la media estatal en el año 2000, casi dos décadas después han vuelto a descender escalones en la clasificación. Por el contrario, es cierto que también ha habido regiones de las tradicionalmente consideradas "pobres" que, aun manteniendo dicha consideración, han visto mejorada levemente su posición relativa: es el caso de Galicia.

Entre las regiones afortunadas que, habitualmente han sido las ricas, el abanico de casos también es bastante amplio ya que, mientras que algunas como el País Vasco han visto reforzada su posición de fortaleza, otras han reducido, de manera considerable, sus niveles de PIB per cápita (Illes Balears).

Si observamos un poco más detalladamente nuestras cifras, podemos observar como Andalucía ha pasado de un PIB per cápita inferior a los 12.000 euros en el año 2000 (11.823 €) a superar los 19.000 el pasado año (19.132 €). Es decir, en algo menos de 20 años ha crecido un 62%.

Esto, que a priori y de manera aislada podría ser una cifra muy positiva, se torna gris al comprobar cómo no ha tenido efecto alguno en nuestra posición relativa ya que, si en el año 2000 la "riqueza de un andaluz" era el 74,2% de la de un español, en 2018 dicho porcentaje se ha reducido dos décimas, hasta situarse en el 74%, solo superior a los casos de Extremadura y Melilla.

Cada vez son más los organismos que están alertando de los efectos perversos de este desequilibrio territorial. Entre ellos, quizás es de destacar algunos como el propio Banco de España o el FMI, a los que nadie puede tachar de tener un marcado carácter social.

El auge de la polaridad entre las dos Españas es algo que venimos denunciando, de forma histórica, desde UGT Andalucía y es que, en las últimas cuatro décadas, la desigualdad entre regiones no ha dejado de verse incrementada de forma alarmante. De hecho, a través de una amplia perspectiva histórica, podríamos afirmar que el último de los grandes periodos de convergencia regional finalizó a principios de los años ochenta.

Andalucía, particularmente, demuestra una clara tendencia procíclica, es decir, se encuentra entre aquellas CCAA que, con un fuerte peso del turismo y la construcción en su modelo productivo, crece de manera importante en los periodos de crecimiento económico pero, cuando este se detiene o entra en recesión, cae igualmente de forma alarmante. De esta forma, aunque aprovechamos los años del boom para escalar posiciones respecto a la media estatal, con el estallido de la burbuja inmobiliaria todo este efecto se fue al traste.

Una vez más las cifras no dejan lugar a dudas: si queremos crecer, si queremos converger en términos reales, tenemos que apostar por la industrialización de Andalucía.